Neltume Centro

claves para usar la culpa a tu favor

Por Gustavo Minder

Psicólogo Clínico

Director de Neltume Centro

¿QUÉ ES LA CULPA? 

 La culpa es una sensación de malestar posterior a una conducta que generó una cierta reacción con consecuencias aparentemente negativas. También se conoce como culpa al hecho que es causante de otra cosa. Por ejemplo; “Siento que, por mi culpa, mi hija sufrió demasiado”, “Mi abuelo tuvo que abandonar el país por culpa de la persecución política”, “No puedo conectarme a internet por culpa de la tormenta eléctrica”.

 

LA CULPA COMO MEDIDA DE CONTROL

En muchas ideologías se utiliza la culpa como una medida de control. A través de mecanismos de manipulación emocionales, se consigue que los sujetos que se desea dominar asuman una culpa que ha sido dictaminada por el poder hegemónico; esto los vuelve vulnerables y capaces de enfrentarse a lo que haga falta con tal de no obrar de forma incorrecta.

El sentimiento de culpa es uno de los mayores problemas que invade nuestra vida, de hecho yo lo considero como un cáncer para nuestra salud mental. Desde pequeños nos aturden con él, demostrándonos que no somos libres y que todo lo que hagamos repercute en la vida de los otros, aun si lo que hacemos es auténticamente nuestro. Nos enseñan a entender la vida en base a obligaciones y responsabilidades. No nos educan para ser libres sino para depender de los otros de una forma enfermiza. Todo esto alimenta un circulo vicioso de infelicidad donde la felicidad individual parece no ser importante.

 

La culpa es un sentimiento aprendido que interiorizamos, entonces, desde nuestra infancia. Principalmente de nuestras figuras de autoridad que nos enseñan las normas sociales y lo que “deberíamos” hacer y cómo debemos realizar estos mandatos. Viene principalmente de experiencias en las que hemos hecho o dejado de hacer algo, o en las que hemos dicho, o dejado de decir algo y ha generado consecuencias para nosotros; tanto positivas, como negativas.

 

ES POR ESO QUE VAMOS A ENTENDER LA CULPA COMO UN PROCESO DE APRENDIZAJE Y MODELAJE SOCIAL.

 

(QUE DEBEMOS AJUSTAR CON EL PASO DEL TIEMPO, SEGÚN NUESTRO CONOCIMIENTO Y EXPERIENCIA)

Si bien en la vida en sociedad es necesario que todos pongamos de nuestra parte para coexistir sin mayores inconvenientes, a veces confundimos “llevar la fiesta en paz” con sumisión. Si hay algo que nos daña como individuos debemos trabajar en el establecimiento de límites saludables y no volver a exponernos a estas situaciones, aun si resolver aquello exige que rompamos una relación con otra persona o actuar de manera “incorrecta”. Dañar a los demás es algo inevitable porque cada uno percibe el mundo a su manera, pero cuando el daño no ha sido objetivo de nuestro accionar, sino el establecimiento de límites de bienestar y una búsqueda de nuestra propia libertad ¿Cuál puede ser realmente el problema?

¿Por qué me siento culpable por todo?

 

A veces podemos sentirnos culpables por algo de forma puntual, y es normal. Sin embargo, cuando prácticamente nuestro estado permanente es sentirnos culpables, nos indica de un problema en nuestra salud mental. El complejo de culpa o la “falsa culpa” ocurre cuando nos sentimos culpables incluso cuando no estamos seguros de que hayamos hecho algo mal. ¿Cómo lo reconocemos?

 

  • Te preocupas constantemente de si has molestado a otras personas.
  • Analizas continuamente si podrías haber hecho las cosas mejor.
  • Te sientes culpable por cosas que no has hecho o por tener “malos pensamientos”.
  • Te responsabilizas de si los demás están de mal humor.
  • Dices frecuentemente “Debería haber hecho” o “podría haber hecho”.
  • Tienes la creencia constante de que si las cosas no salen como te gustaría, se debe a algo que deberías haber dicho o hecho”.
  • Culpas a otros o atribuyes a los demás aspectos que no te gustan de ti mismo.

¿Por qué me siento culpable todo el tiempo?

 

Según la psicología cognitiva la culpa se deriva de una serie de creencias que tenemos que nos conducen a ver la vida a través del lente de “provoco a los demás sufrimiento”. ¿Cómo adquirimos esas ideas tan negativas sobre nosotros mismos y el mundo?

 

La culpa puede ser una conducta que hemos imitado al observar a los adultos a nuestro alrededor. Si nuestros padres decían que las cosas eran su culpa, quizá hemos aprendido que sentirse culpables es cómo ganamos atención de los demás y es cómo se muestra que los demás nos preocupan.

 

El complejo de culpa se puede derivar también como una reacción a la conducta de padres o cuidadores. También como una respuesta a un evento traumático donde la única forma de responder para la mente del niño era procesar lo ocurrido como algo que él había causado.

Lamentablemente cada vez que hablo de la culpa llego a la educación religiosa que tenemos los chilenos. En la educación religiosa el sentimiento de culpa es un arma de doble filo que nos permite crecimiento personal, pero nos deja expuestos a personas tóxicas y abusadores que la utilizarán como un arma de manipulación para alcanzar sus propios objetivos. Es probable que si te rodeas de personas tóxicas puedas experimentar la angustia y ahogo a causa de la culpa.

 

En la moral la culpa ocupa un lugar fundamental para “obligar” a los fieles a obrar de la forma en la que la iglesia considera que todos deberíamos actuar; de no hacerlo, el individuo se verá condenado a una vida de tortura psicológica que podría llevarlo a desarrollar sintomatología depresiva, ansiosa y la imposibilidad de luchar por sus propios deseos, debido a una destrucción de su autoestima.

 

“Mi culpa, mi culpa… mi gran culpa”. “Debo cargar con mi propia cruz”. “Debo ser castigado por mi manera de actuar; incluso por mis pensamientos”. “Seguir mis deseos, es seguir el camino del pecado”.

 

Diferencia entre culpa y pecado

El sentimiento de culpa o culpabilidad es un término psicológico y también penal (culpable es quien se considera que ha cometido un acto criminal o delictivo). Pecado es un término religioso que puede definirse como una acción considerada inmoral, prohibida y que implica algún tipo de castigo.

El sentimiento de culpa es, en principio, un sentimiento sano, saludable. Aunque capaz de generar displacer, malestar y sintomatología ansioso-depresiva. Se trata de un mecanismo que está asociado con la autocrítica. Es inevitable que a veces actuemos desacertadamente y terminemos haciendo daño a otros. En esos casos, la culpa nos alerta sobre la necesidad de reparar. Sin embargo, hay circunstancias en las que el auto-reproche va más allá de lo razonable y es entonces cuando aparece la culpa patológica.

 

¿Culpa patológica? efectivamente, existe tanto la culpa saludable como la culpa patológica y hoy vamos a descubrir sus grandes diferencias y como solucionarlo.

 

La culpa es un llamado a la consciencia. Aparece cuando se ha transgredido algún principio o se ha pasado por encima de algún valor en el que creemos. La culpa es un sentimiento que está fuertemente asociado a la ideología.

 

“Se pasa de inocente a culpable en un segundo. El tiempo es así, torcazas que cantan en un árbol cansado” Juan Gelman.

En términos psicológicos, es prácticamente imposible definir si una conducta es “buena” o “mala”, es por eso que la respuesta típica de los psicólogos es “depende”. Incluso quienes hacen daño deliberadamente podrían estar motivados por distorsiones en sus pensamientos o emociones, fruto de un entorno alterado, enfermo o disfuncional.

 

Sin embargo, individualmente cada quien sí hace ese tipo de valoraciones, en términos de lo correcto y lo incorrecto. Y cuando se siente que ha pasado por encima de su sistema de creencias o valores, llega a experimentar remordimientos.

 

La culpa saludable tiene por objetivo indicar que hemos realizado alguna acción que generó consecuencias negativas indeseadas para nosotros o para otros significativos. Es de esa manera en que podemos comprender a la culpa como un indicador y un mecanismo de “aprendizaje social”. Al experimentar la culpa debemos entonces, reflexionar sobre nuestra conducta, aprender y modificar nuestro comportamiento. Al mismo tiempo, nos da la oportunidad de reparar.

Pero, ¿Cuándo se pasa de culpa saludable o normal a una culpa patológica o tóxica? Profundicemos.

 

No siempre resulta clara cuál es la diferencia entre una culpa que podríamos llamar “normal” o saludable a una culpa patológica o “tóxica”. Una primera pista para distinguir la una de la otra está en la evaluación de su frecuencia e intensidad. Si se experimenta de manera habitual y es muy fuerte e invadida, probablemente estemos hablando de una culpa patológica.

 

A veces la culpa se presenta un poco camuflada. En esos casos no se trata del típico remordimiento después de haber hecho o dicho algo que consideramos reprobable. Existe, por ejemplo, la culpa traumática, una de las formas que adopta la culpa patológica.

 

El mecanismo opera de la siguiente manera. Una persona es víctima de una arbitrariedad, de un abuso o de un evento extremadamente doloroso y fortuito. En estos casos, el impacto emocional es sumamente alto. Se configura, entonces, lo que se llama “trauma”. Pese a que la persona es víctima de ello, desarrolla un sentimiento de culpa frente a la situación. Ese es precisamente uno de los efectos de lo traumático. En este caso, hay culpa patológica.

 

Así mismo, hay casos en los que una persona llega a sentirse culpable simplemente por imaginar un daño, aunque en la práctica jamás lo haya llevado a cabo. No debería haber arrepentimiento, pues no se causó ningún mal. Sin embargo, si la moral o la autocrítica de la persona es extremadamente restrictivo, percibirá todo como si en realidad hubiese hecho algo malo.

¿Relación con trastornos mentales?

 

Hay trastornos psicológicos en los que la culpa está muy presente. Uno de los más usuales es la depresión. Bajo ese estado, es muy usual que la persona tienda a auto-recriminarse constantemente. De hecho, comienza a sentirse culpable de estar deprimida, no poder sentir como lo hacen los demás e incluso, de existir.

 

La culpa es un factor que contribuye también al desarrollo de auto-lesiones físicas (daños a uno mismo), problemas de sueño y miedo a la intimidad pudiendo generar relaciones problemáticas.

 

La culpa patológica también está presente en los trastornos obsesivo-compulsivos, en las fobias y en las adicciones. En tales casos, la culpa opera como parte del problema. No es una culpa sana que lleva a reparar o re-direccionar el comportamiento. Más bien funciona como factor de constante castigo emocional, que generalmente agrava el problema central.

Descubre como pasar de la culpa patológica a la culpa saludable

 

Lo primero es comprender que la culpa es un proceso individual y debes alejarte de usar la “culpa” como una herramienta de interacción social y que te lleve al “castigo” (tanto propio como a otros). Poco a poco se va apoderando de todas las acciones que realizamos en la vida. Deteriorando mucho la autoestima, aunque también es producto de la baja valoración de uno mismo y la carga valórica aprendida en nuestra infancia. Por ejemplo, alguien con escaso amor propio siente que debe agradar todo el tiempo a los demás y si no lo logra, se siente culpable.

 

Lo que se requiere en estos casos es un proceso que permita abrir la mente para lograr ver todo desde otra perspectiva. Es importante reflexionar sobre las normas y creencias que se tienen. Sobre todo, evaluar su razón de ser y su lógica. La gran mayoría de las veces se trata de códigos excesivamente rígidos, que en realidad NO llevan a ser mejor persona, ni mejor miembro de la sociedad. Sólo cumplen con el paper de atemorizar.

 

En muchas ocasiones es necesario llevar a cabo ese proceso con la ayuda de psicoterapia. Puede que la culpa tenga raíces tan hondas, que sea difícil de abordar sin apoyo. Vale la pena hacer esfuerzos por liberarse de la culpa patológica. Se trata de una fuerza que a veces se vuelve arrolladora y puede arruinar toda tu vida.

Es normal haber presenciado discusiones en las que el enunciado es el siguiente: “tú te equivocaste, la culpa es tuya, no mía” y la respuesta es ¡No! tú tienes la culpa, no yo”. Olvídate de eso, es una pérdida de tiempo, la culpa es una SENSACIÓN de malestar INDIVIDUAL y probablemente las personas que cometieron el error ni se han enterado de su equivocación o la gravedad de las consecuencias de sus actos. Para esos momentos te propongo reemplazar la culpa por RESPONSABILIDAD. Para conseguirlo te sugiero lo siguiente:

 

  1. Analiza quién era el responsable principal de lo que sucedió. (Si fuiste tú, puedes realizar los pasos de la culpa saludable)
  2. Probablemente ambos tengan responsabilidades individuales en la situación; hazte cargo de lo que está en tu control.
  3. Puede que al hacer este ejercicio te des cuenta que no se definió previamente quién era el responsable de ese escenario específico; para la próxima declara la responsabilidad y corrobora el compromiso: “Mañana debes ir a buscar al niño a la escuela, ¿estás de acuerdo?”.
  4. Al momento de declarar las responsabilidades, la discusión de quién tiene la culpa pierde relevancia, se reconoce la irresponsabilidad y puedes utilizar el tiempo en centrarte en las soluciones.
  5. Decide cuánto eres capaz o estás dispuesto a hacer.
  6. Piensa cómo verías la situación si le pasara a otra persona.
  7. Recuerda que no todo es blanco o negro, existen muchísimos colores.

Diferencia entre culpa y responsabilidad

 

El concepto de culpa hace referencia a sentirse mal con uno mismo por creer que se ha infringido un daño a otra persona. Es juzgarnos a nosotros mismos por una acción realizada o que creemos haber hecho.

 

La responsabilidad implica asumir que lo que he hecho ha podido dañar a otro y tengo motivación para repararlo, sintiendo que mi conducta ha sido errónea de alguna manera, pero sin sentirme mal como persona.

 

Mientras que cuando nos sentimos culpables podemos pensar “Me he equivocado, soy una persona horrible”, cuando nos sentimos responsables es más probable que pensemos “Me he equivocado, no debería haber hecho eso. A ver como puedo reparar el daño causado”.

 

Aquí te dejo los 4 pilares de la responsabilidad que he construido:

Si aún con esta información sigues manteniendo tus ideas sobre la culpa y re-experimentas constantemente la culpa patológica, te sugiero que te ayudes de la psicoterapia. Recuerda que puedes contar conmigo y con el equipo de profesionales de Salud, Desarrollo y Bienestar de Neltume Centro.

 

Gustavo Minder

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Psicólogo Clínico
Director Neltume Centro

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